viernes, 8 de enero de 2010

7 Día

Día 7

Esa fue una mañana para olvidar, la resaca no me soltó en la noche ni en la mañana. Me levante y salí a dar una vuelta y de paso visitar la catarata, estaba un poco desubicado que hasta me fui en chancletas para ir a la catarata, obviamente hay que ir en tenis puesto que hay que pasar por la quebrada y por todas las rocas por ende no pude llegar hasta donde quería y solo alcance a tomar esta foto de costado.

Y estas son un par de Montezuma (es como mi el puerto viejo del pacifico)

Pase varias veces enfrente y estuve esperando que una soda se desocupara como 45 minutos bajo un sol que hacía que mi cabeza quisiera estallar, esto hizo que mi salida se atrasara, al fin pude desayunar y luego opte por partir, la cuesta para salir de Montezuma es increíblemente empinada, una extranjera me dijo "Tu estás loco" y yo le "si un poco". Y la verdad que si, esa cuesta es como para que el corazón se le salga del pecho y pegue en el marco de la bici. El agua se evaporaba prácticamente, luego de la cuesta el camino es llevadero hasta Cobano, estaba por alcanzar los 300 km encima de la bici, en Cobano solo busque el cajero y decidí tomar algo en el siguiente bar que viera. Al cumplir los 300 KM di gracias a Dios por dejarme llegar tan largo y estar a mi lado. Al llegar a tambor fui a un bar y tome una cerveza escarchada a la 1 de la tarde, lo malo es que no había comida.

Seguí un poco y fue a Playa Pochote a decidirme si seguía hasta Paquera o me quedaba ahí. El hambre era exagerada, decidí almorzar ahí, al hacer esto y descansar de la comida preferí quedarme en esa playa, estaba cansado mayormente por la resaca y era tarde, para empezar a andar de nuevo. Arme la tienda en el camping de don Trino, Es el único camping de Pochote es un lugar muy tranquilo, en frente el mar y con mucha varios ranchitos aunque se están como cayendo da al lugar un aspecto más rural. Me bañe y dormí un poco luego estuve en el mar completamente solo, una sensación de paz abundaba alrededor. Luego unos fotos para guardar el recuerdo

En la noche decidí visitar uno de los 2 centros nocturnos y fui en bici, estaba largo del camping como para ir a pie, cerveza con boca de frijol tierno con pellejo de chancho, creo que a más de uno se la hace la boca agua. Entre los pescadores (fieles asistentes de estos centros) hubo amagos de pelea mientras que una ranchera sonada más no poder en el viejo equipo de sonido y luego los abrazos de reconciliación que no faltan con el licor hasta el tope. Tampoco no falto quien saliera del centro nocturno en una nube de espejismos para aterrizar de nuevo en su cuerpo horas más tarde más triste, con menos dinero y con menos control de sí mismo (ese no fui yo). Fue el primer bar en todo el viaje que tuve la oportunidad de cerrar y no porque quisiera, era domingo y solo estaba yo al final. Tome mi bici llegue al camping en donde solo estaba yo y vi la última noche de mi travesía, algo necesariamente para repetir pensé.



jueves, 7 de enero de 2010

6 Día

Día 6

Al día siguiente ya que mi itinerario había cambiado decidí llegar solamente a Montezuma y no a Pochote, desayune en la misma soda donde comí la noche anterior. Antes de llegar a Montezuma iba ir a conocer el parque de Cabo Blanco. Salí hacia Mal país y pase por playa Carmen, un camino plano tranquilo con varias entradas a la playa. Cabe mencionar que en la noche llovió por lo que la humedad iba a ser bastante intensa en las primeras horas de la mañana.



Al llegar a Mal país quize ir a playa Cuevas pero consulte a un pescador local por un rumor que había escuchado y él me lo confirmo, es un lugar genial, apto para snorkel, pero roban. Yo ya conocía ese lugar y la vez que fui meses antes habían varios extranjeros tomando cacique y con cara de pocos amigos así que decidí no visitar de nuevo aquel lugar. Emprendí camino por media montaña hacia Cabuya

Como había llovido la noche anterior llovió y mucho, había mucho barro y en la cuesta tuve que caminar, el sol quemaba, el bloqueador se había agotado, caminada 15 pasos y debía descansar, el peso del bulto, mas barro, piernas cansadas y sol del pacifico era demoledor…. Aquí es un tramo donde no mucha gente pasa, no hay casas y el paisaje de la montaña hace sentir casi como si estuviera perdido. Por fin llegue a divisar isla Cabuya (acá esta en marea baja)

Termine de bajar y fui a la pura entrada que daba el acceso a la Isla pero había que dejar la bici en la playa por lo que no entre a visitarla, igual ya había ido este año a la isla, esta Isla es un cementerio de la comunidad, cuando la marea baja se puede llegar caminado y es un buen lugar para hacer snorkel en los alrededores.

Luego me abastecí algo de comer en un super y fui rumbo a la Reserva Natural Cabo Blanco Al llegar deje todo guardado en la caseta del guarda parques y la bici amarrada a un árbol y salí rumbo a la playa, debo decir que fue la caminata más dura del año, 1 hora y media por media montaña con pendientes enormes, con el agua escaseando pero siempre pensando en llegar a la playa y no dejarlo para otro día, hacia la playa solo me tope a un grupo de voluntarios extranjeros que estaban arreglando el camino, por momentos se escuchaba el oleaje y ya mis pies se relajaban al saber que pronto iba a llegar pero de nuevo el camino se metía en la montaña y solo escuchaba de nuevo nada más que mis pasos, así me paso 3 veces. Sé, que hubiera disfrutado mas de esta caminada si no llevara al hombro 6 días de rodaje en bici. Al fin llegue a la playa, pues si, vale la pena, siempre y cuando tengan tiempo para admirar la playa y no estén cansados



De vuelta fue más duro, ya sin agua, tuve q acudir a las quebradas varias veces, es agua de manantial



Mis pasos a ratos ya no eran coordinados, al saber que me faltaban 2 KM comencé a contar cada paso como un metro para así darme una cuenta de cuan poco me faltaba, al llegar mi tobillo derecho era el mas resentido, pero ya sabía que ya andando en bici iba a ser mas fácil. Tome rumbo a Montezuma tranquilo y sin prisa tomándome una cuba mientras rodaba en la bici, me encontré como un hostel a 5 mil la noche, lave la ropa, me bañe y salí por algo de comida, pero me tropecé primero con una cerveza, pero luego vino la comida. Y ahí conocí a una señora holandesa instructora de buceo y sus 3 perros, me conto que dejo todo y se vino a este pequeño pueblo, conocía mil lugares y países pero se decidió como otros tantos extranjeros por este lugar que encierra un aire entre místico-natural, luego se fue y bueno decidí ir a dormir un poco, me despertó la pelea de una pareja de gringos en la habitación que daba frente a la mía y no me quedo de otra que salir al centro de Montezuma, a estar y no estar ahí en medio de todos pero solo, no la pase mal, más bien lo disfrute. Ese fue un día de fiesta para no olvidar.

miércoles, 6 de enero de 2010

5 Día

Día 5

Al amanecer decidí no salir sin haber desayunado bien y sin lavar la ropa, lo hice y luego camine un poco por la playa hasta llegar al estero del río oro, muy grande y con una corriente muy rápida, por dicha no tenía que pasar este porque ni siquiera lo hubiera intentado.



Cuando la ropa se seco y el desayuno ya se había digerido hice maletas y partí con la idea de llegar a Montezuma, sin embargo no fue así, salí tarde, casi a las 10 am y volví a pasar por el pueblo de San Francisco de Coyote con mal recuerdo, luego de pasar por playa Coyote llegue a Playa caletas, aquí estaba totalmente desolado, sol de casi media medio con poco menos de una ánfora de agua pero igual me desvié 2 km para ver la playa, la cual igualmente estaba deshabitada.

Continúe con las fuerzas disminuidas y pase muchas fincas con mucho ganado y nada de personas, en un momento pase rápido por una pendiente y juro que vi como el inflador se cayo golpeo el aro de la bici y cayó a un matorral, lo busque afanosamente y nunca apareció, al día siguiente estaba en el maletero (supongo que se subió solo). Puede que talvez ya estaba viendo visiones pero yo estaba seguro de lo que había visto. El agua se agoto y estaba decidido a entrar a alguna casa que se encontrara abandonada a buscar el agua, era insoportable, tampoco habían quebradas, iba en los piñones más suaves y aun así en plano me costaba dar pedal. Al fin, como todos los males, esto acabo y llegue al pueblo de Quebrada Nando, recargue agua tome coca y seguí mas tranquilo, la falta del liquido es fatal!! Continúe hasta llegar al rio Bongo, era talvez como alguno de los que ya había pasado pero siempre con la incertidumbre de que si "habrán lagartos". Al cruzar el río deje la provincia de Guanacaste y entre a Puntarenas.



Luego de pasarlo sin mayor inconveniente anduve 3 km y llegue al pueblo de Bajos de Ario, era hora de almorzar así que fui al único bar de la zona, solo imperial y sin bocas, la verdad estaba excelente, saque mi lata de atún, sodas frijoles molidos y almorcé en la barra. Aquí habían 2 rutas, por la de carretera era dejar de bordear la playa e internarse tierra adentro y hacer una vuelta enorme o, cruzar otro rio, bordear 10 km de playa, y llegar a Santa Teresa por la playa. Pues tome ese rumbo, cruce el río Ario el cual se veía menos caudaloso que el Bongo sin embargo resulto más hondo, el agua a la cintura.



Llegue a la playa y el panorama era este

Tenía q llegar hasta la punta y luego seguir, pero había un asunto que no contemplé, la marea estaba subiendo, apure el paso y llegue a la punta, pero bueno otra sorpresa, un estero.



Por dicha en ese momento paso un niño en un caballo y así me di cuenta de cuan profundo era, lo pase lo mas rapido que pude y el agua me llego al estomago, continúe caminando, no quería montarme en la bici, al estar la marea alta no había mucho por donde andar y las posibilidad de que se estallara una llanta aumentaban en un triple. Me encontré con otro estero



más largo que el anterior, decidí dejar la bici y el bulto y tome una rama para ver cuán hondo era, cuando iba por la mitad, el agua me llegaba casi al pecho y una ola me boto, salí poco a poco sabiendo q no iba poder pasar por ahí, ya la fuerzas no habían y al tener la ropa mojada y un poco el bulto, el caminar se volvía mas pesado, no podía volver al cruce eran como 8 km de donde estaba y probablemente ya el agua había subido mucho. Solo me quedaba meterme por una finca y caminar hasta llegar a algún camino, pero encontré una servidumbre, que igual podía ser de una finca, casa u hotel, no tenia opción. La seguí y me encontré con una pareja de franceses que me indicaron que si había salida, continúe y salí a un pueblo llamado Paraíso que por cierto no he encontrado aun en el mapa. Pregunte la distancia para llegar a Santa Teresa o al menos en tiempo y me dieron 30 minutos, y de ahí aprendí que cuanto te dicen una distancia en KM o tiempo se debe de calcular de esta forma, (Tiempo x 2) + 1, en este caso 30 minutos por 2 más 1 (10 minutos) o sea 70 minutos, eran casi las 4 y mis planes habían cambiado no iba a llegar a Montezuma. Pedalie y pedalie el camino no se acababa y una que otra vez había pequeñas pendientes que eran como subidas al Chirripo a estas alturas del viaje, muy fácil de explicar, la energía provista por el atún se había ido caminando por la playa. Al fin llegue a un hostel y pregunte por las habitaciones, no era el lugar para mi, habían 7 perros amarrados y para ir a la habitación que me iban a dar tenía que pasar entre ellos, cabe mencionar que siempre en todo lado los perros siempre me ladran y me quieren morder, por ese lado no era buena idea y por otro, el grado de drogadicción del que me atendió era bien alto al menos para ser las 5 y resto de la tarde. Continúe y llegue a unas cabinas equipadas, donde el "buenas" a un grupo de jóvenes no tuvo eco. Me atendió el padre y tuve que pagar la noche más cara del ride, 8 mil, la verdad estaba muy cansado para regatear o buscar más opciones que sin dudas las habían. Comí en una soda cercana y luego decidí tomarme el Jhonny Green Label que llevaba (bueno alcanzaba para un par de tragos nada mas) y lei un poco, El agotamiento era sin duda enorme.